Nacen los primeros gemelos siameses unidos por los walkman
Un caso que desconcierta a la ciencia y a la globología
Nacen los primeros gemelos siameses unidos por los walkman
La Clínica “Dr. Karadagian” fue testigo el día de ayer de este fantástico alumbramiento, en el cual una mujer originaria de República de la Zunga dio a luz a dos pequeños niños unidos por un walkman marca “Grundig”.
El caso de Palo y Pandolfo (como fueron bautizados hace instantes, según el rito Parchís)
puede ser sólo comparado con el caso de los hermanos Carocuore, que nacieron unidos por un Winco.
“Es extraño,” –comentó Nicolás Tomillerri, el obstetra que presenció el nacimiento- “porque estos acontecimientos, que obviamente no se dan a menudo ni a mekano, se caracterizan por presentar cierta disposición en los genes que hace al feto desarrollarse en el útero con un electrodoméstico muy antiguo, y ya casi obsoleto en la actualidad”.
Elsa Tarugo, la madre de los niños, se mostró muy recelosa con los reporteros al principio. Finalmente cedió ante La Corneta para hacer unas declaraciones exclusivas: “La verdá que con el Etor nos imaginábamos algo así. E’ má, a vece, en la oscuridá de la noche yo sentía como se movían los nenes en la panza, pero lo que más me intrigaba era un ruidito como shiki shiki shiki shiki, que no sabía de dónde venía. Hasta que un día salió en la ecografía: se podía ver a los nenes regominando el casec con una birome Bic. Fue un día muy emotivo".
Según nos relató la abuela, ya había algunos antecedentes genéticos en la familia: “Mi nieto más grande, el Toni, nació con un dedo segelín; y Susana, mi hermana más chica, fue un caso muy conocido, la famosa “Nena Bingo”, se acuerda? Tenía una tómbola en la cabeza, con manijita, numeritos, todo. Era el alma de la fiesta. Ya más grande, desarrolló un pequeño tumor en la espalda que luego creció y derivó en un Ludomatic. Eso la llevó a la muerte, pobrecita”.
A pesar de los riesgos que implican para los bebes nacer en condiciones como estas, la familia se mostró muy entusiasmada y celebraron largamente en la sala de partos.
Los demás partos tuvieron que esperar al día siguiente, ya que el ágape fue conformado en gran parte por enfermeras, plomeros, masajistas, hippies y demás personal del nosocomio, y éstos se negaron a reintegrarse a sus funciones hasta pasadas las 4.30 de la madrugada, dando fuertes muestras de estar alcoholizados.
Varios vecinos comenzaron a levantar quejas sobre los ruidos molestos provocados por el festejo. Lucho Rivadavia, el tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara nieto de Rivadavia declaró: “Esta vez no vamos a tener piedad. Les vamos a meter una denuncia que se les van a caer los barbijos. La otra vez, que una señora parió un abuelo, pasó lo mismo. Estos aprovechan cualquier ocasión para dejar de laburar, se la pasan todo el día zarpándole la lata al zapatero”.
Como si esto fuera poco, a la protesta se sumaron varios integrantes del Fan Club de Horangel, para denunciar a los negligentes enfermeros que por el atraso de un día en los partos, provocaron un grave defasaje astrológico, que podría tener terribles repercusiones en el futuro. Como consecuencia, en lugar de niños regidos bajo el signo de Krakatoa, habrá 425 locomianos más de lo previsto.
Recordamos a nuestro público lector que los niños nacidos bajo la Luna de Locomía tienen una fuerte tendencia a realizar actividades que impliquen un riesgo contra su propia persona, tales como escuchar reaggeton, tomar Mirinda Frutilla, hacer pogo en un recital de Airbag, y en el peor de los casos, adquirir una adicción como la filatelia o similares. Suelen ser buenos encuadernadores, vendedores de “Guía T” y babasónicos.
Ajenos a todo el disturbio, Palo y Pandolfo, los pequeños protagonistas se mostraron muy agotados, luego de tan trabajoso parto, y pidieron un Topo Gigio on the Rocks, y quedaron dormidos en menos de lo que canta un tatú carreta.
Nacen los primeros gemelos siameses unidos por los walkman
La Clínica “Dr. Karadagian” fue testigo el día de ayer de este fantástico alumbramiento, en el cual una mujer originaria de República de la Zunga dio a luz a dos pequeños niños unidos por un walkman marca “Grundig”.
El caso de Palo y Pandolfo (como fueron bautizados hace instantes, según el rito Parchís)
puede ser sólo comparado con el caso de los hermanos Carocuore, que nacieron unidos por un Winco.“Es extraño,” –comentó Nicolás Tomillerri, el obstetra que presenció el nacimiento- “porque estos acontecimientos, que obviamente no se dan a menudo ni a mekano, se caracterizan por presentar cierta disposición en los genes que hace al feto desarrollarse en el útero con un electrodoméstico muy antiguo, y ya casi obsoleto en la actualidad”.
Elsa Tarugo, la madre de los niños, se mostró muy recelosa con los reporteros al principio. Finalmente cedió ante La Corneta para hacer unas declaraciones exclusivas: “La verdá que con el Etor nos imaginábamos algo así. E’ má, a vece, en la oscuridá de la noche yo sentía como se movían los nenes en la panza, pero lo que más me intrigaba era un ruidito como shiki shiki shiki shiki, que no sabía de dónde venía. Hasta que un día salió en la ecografía: se podía ver a los nenes regominando el casec con una birome Bic. Fue un día muy emotivo".
Según nos relató la abuela, ya había algunos antecedentes genéticos en la familia: “Mi nieto más grande, el Toni, nació con un dedo segelín; y Susana, mi hermana más chica, fue un caso muy conocido, la famosa “Nena Bingo”, se acuerda? Tenía una tómbola en la cabeza, con manijita, numeritos, todo. Era el alma de la fiesta. Ya más grande, desarrolló un pequeño tumor en la espalda que luego creció y derivó en un Ludomatic. Eso la llevó a la muerte, pobrecita”.
A pesar de los riesgos que implican para los bebes nacer en condiciones como estas, la familia se mostró muy entusiasmada y celebraron largamente en la sala de partos.
Los demás partos tuvieron que esperar al día siguiente, ya que el ágape fue conformado en gran parte por enfermeras, plomeros, masajistas, hippies y demás personal del nosocomio, y éstos se negaron a reintegrarse a sus funciones hasta pasadas las 4.30 de la madrugada, dando fuertes muestras de estar alcoholizados.
Varios vecinos comenzaron a levantar quejas sobre los ruidos molestos provocados por el festejo. Lucho Rivadavia, el tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara tátara nieto de Rivadavia declaró: “Esta vez no vamos a tener piedad. Les vamos a meter una denuncia que se les van a caer los barbijos. La otra vez, que una señora parió un abuelo, pasó lo mismo. Estos aprovechan cualquier ocasión para dejar de laburar, se la pasan todo el día zarpándole la lata al zapatero”.
Como si esto fuera poco, a la protesta se sumaron varios integrantes del Fan Club de Horangel, para denunciar a los negligentes enfermeros que por el atraso de un día en los partos, provocaron un grave defasaje astrológico, que podría tener terribles repercusiones en el futuro. Como consecuencia, en lugar de niños regidos bajo el signo de Krakatoa, habrá 425 locomianos más de lo previsto.
Recordamos a nuestro público lector que los niños nacidos bajo la Luna de Locomía tienen una fuerte tendencia a realizar actividades que impliquen un riesgo contra su propia persona, tales como escuchar reaggeton, tomar Mirinda Frutilla, hacer pogo en un recital de Airbag, y en el peor de los casos, adquirir una adicción como la filatelia o similares. Suelen ser buenos encuadernadores, vendedores de “Guía T” y babasónicos.
Ajenos a todo el disturbio, Palo y Pandolfo, los pequeños protagonistas se mostraron muy agotados, luego de tan trabajoso parto, y pidieron un Topo Gigio on the Rocks, y quedaron dormidos en menos de lo que canta un tatú carreta.

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