16.12.07


HALLAN UNA COMUNIDAD DE LILIPUTIENSES VIVIENDO EN EL OMBLIGO DE PORCEL


Es una microcomunidad de enanos - Se alimentan de Caca de Koala - Estarían en época de elecciones - Tienen una zona céntrica y una villa miseria


Una microcomunidad de liliputienses fue hallada el día de mañana por un grupo de muchachos cuya ocupación es lavar autos y otras cosas de grandes dimensiones, como lo es el ex Gran artista y humorista Jorge Porcel.

No habría sido hallada de no ser por José Quiniela, que habiendo perdido una apuesta, se vio obligado a higienizar con sólo un hisopo la zona ombliguil del paquidermo.

“Para separar los rollos (pronúnciesess rolos ó en su defecto rolios) tuve que usar un gato hidráulico, qué digo uno... ¡Dos! Porque uno se me partió en dos, que del chicotazo casi me saca un cartílago hialino de la cabeza del fémur, entiende, es un trabajo de riesgo – comenta Quiniela -. Bueno, se puede imaginar mi sorpresa cuando vi pequeños cuerpecitos moviéndose de acá para allá, entiende...”

De inmediato, llamaron al G.R.O.C.K. (Garabbian Research Organization of the Crazy Koala) y éstos lo contactaron con John Kippur, un reputado científico especializado en pie de atleta, cosmetología, cosmología, astronomía, astrología y flores de Bach. Kippur confirmó lo que ya todos suponían: una numerosa tribu de liliputienses se había instalado en el ombligo de Porcel.
Porcel fue trasladado al área Veintiquince con el fin de estudiar el extraño fenómeno que se está dando en su abdomen.

La decisión tomada fue la de observar silenciosamente a la pequeña comunidad con un potente garomscopio que aumenta la visión y la olfación en un 75marley%, lo que es muy práctico no sólo para los científicos sino también para aquellos y aquellas que estén en período de ovulación, o de langosta.

El nombre que le dan los lugareños a su ciudad es Weich City.

Gracias a este potente apparecchio los científicos pueden observar a la población que, al parecer, está en plena actividad. Todo indica que estarían en época de elecciones: pegaron por todos lados pequeños afiches electorales con los rostros de los distintos candidatos. Esto demuestra que el sistema político que impera es la tatu-carrecracia.

Algo más se pudo averiguar de su gobierno: su presidente se llama John Sunday Peroneus. Su rostro y su traje les son familiares a todos los del equipo de investigación, pero aún no lograron establecer la analogía.

Geográficamente, la ciudad estaría dividida en una zona céntrica (con su respectiva zona grasa, y su zona punch) y una villa miseria, llamada Villa Villa De la Guarda.

John Kippur compartió sus hallazgos con La Corneta: “En cuanto a cultura, son bastante parecidos a nosotros, pero tienen algunas diferencias. Los ñoquis los comen el trentitrece, no el veintinueve como nosotros; allí el tema de conversación en un ascensor no es el tiempo y el clima, sino la temporada de apareamiento del bacalao y el baccarat; en cuanto a religiones, la mayoría adora a San Petrobrás, el santo de los pitutos; les gusta escuchar a Ricky Maravilla patas arriba; tienen un deporte nacional, que es el de despeñar abuelas; además tienen una muletilla: ‘entiende’ que es propia de cualquier enano, sobre todo del enano fascista; el prototipo de mujer bella es Cipe Lincovsky; el animal que representa a su ciudad es la beluga y... la televisión es muy, pero muy mala, hay que decirlo”.

Mateyko está en planes de reconocer a Weich City como una ciudad más del planeta, pero el problema, como se vio en la última reunión del G.A.R.C.H. (Gran Agrupación de Representantes de Cartógrafos Hipocondríacos), sería el de ubicarla en un mapa: “Porcel, mal que mal, se mueve, la ciudad no puede estar en un lugar fijo – dijo Juan Carlos Tetra Brik – y mucho menos en un lugar piñón”.

La otra opción que se barajó en la reunión fue la de atar a Porcel a un poste, aunque algunos sugirieron que se lo atara a un postre, ya que de esa manera, lo podrían tener más controlado. En ese momento, irrumpieron en el salón numerosos miembros de la “Agrupación Grimpís” y de “Liberen a Cocomiel”, protestando por la inhumanidad de los representantes del G.A.R.C.H., a los cuales comenzaron a señalar al compás del “arroz con leche y laxante”, su himno de guerra.

La situación se hubiera descontrolado de no ser por la misteriosa aparición del “flautista de Hamelin”, que al ritmo de la canción de La Cornisa, se fue llevando uno a uno a los miembros de la agrupación ecologista, que se recoparon con una canción tan punch.